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Salva una hicotea

Experiencia comunitaria del Grupo Ambientalista Rescatemos El Caño Bugre, Chima, Córdoba.

A orillas de la Ciénaga Grande de Lorica, en el municipio de Chimá, Córdoba, las comunidades tienen un dicho muy arraigado: Semana Santa sin hicotea no es Semana Santa. Y por eso en febrero arranca la temporada febril de caza de hicoteas (Trachemys callirostris), esas pequeñas tortugas de orejas naranja que viven precisamente en los terrenos cenagosos del norte de Colombia y Venezuela.

En esa zona de Chimá, en el corregimiento de Carolina, allá por 2010, dos hermanos de la familia García comenzaron a ver menguadas las aguas del Caño Bugre a causa de la reciente construcción de la Hidroeléctrica de Urrá. Ante esa problemática los hermanos, estudiantes de Derecho y Diseño Gráfico que habían disfrutado toda su infancia de las zambullidas en el caño, decidieron echar mano de Facebook para crear un grupo ambientalista que denominaron Rescatemos el Caño Bugre, mostrando fotos de cómo la sedimentación y la construcción de casas a la orilla del caño estaban impidiendo que ese ecosistema volviera a la vida.

Lo uno condujo a lo otro. A comienzos de 2014, viendo la ofensiva de los cazadores de hicoteas, Germán García, papá de Jesús y Gustavo, que tenía también una página de Facebook donde publicada noticias y variedades para sus vecinos, decidió aprovecharla y arrancar una campaña de recolección de las tortugas para liberarlas, buscando también la colaboración de un colegio local para lo que él llamo la ‘Hicoteatón’. La idea caló entre niños, jóvenes y profesores y ese año se recogieron 300 hicoteas que luego fueron liberadas.

Germán hizo contacto con la CVS (Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge), que acudió a conocer la experiencia, y la comunidad se vio aún más motivada, pues era la primera vez que la autoridad ambiental se presentaba en la zona.

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